Hecho su cabeza hacía atrás apoyandola en la silla. Parecía cansado, exhausto...
-Te hecho de menos... -susurro mirando su fotografía.
Cogiendola dulcemente, la apoyo en su pecho y comienzo a hablarle. Palabras dulces, sinceras, lastimeras, dolorosas...
Dejo la fotografía en la mesa y se levanto. Dando tumbos consiguió llegar a la ventana. Su corazón se parecía a una ventana, siempre la tenía cerrada, no le gustaba la luz o por lo menos esa luz... hasta que llegó ella, la claridad que tantos años a tardado en encontrar pero que en pocos minutos perdió.
Luz... su Luz... ¿quien le iluminara ahora en este camino tan oscuro que a elegido? Cerró los ojos dejandose llevar a un lugar que tan solo él y esa Luz conocían, un lugar escondido en lo alto de la montaña donde el sol iluminaba hasta el más oscuro lugar del bosque y se filtraba en la habitación que ellos compartían, un lugar para ellos solos donde podían amarse sin que nadie les dijera nada... sin miradas... sin murmullos...
-Te hecho de menos... te hecho tanto de menos...
... un lugar que para ellos era inmenso lleno de árboles y cantares de pájaros...
-¿Que he de hacer para que me perdones?
... un lugar donde eran lo que querían ser...
-Perdóname... perdóname... ...un lugar donde tan solo eran UNO.
Volvió a sentarse dejando que la oscuridad de la noche lo envolviera.
¡¡Oh dulce príncipe!! ¿sabéis que esta noche la Luna se volverá rojiza? según la leyenda, si dos amados van a lo alto de la montaña y se besan estarán juntos para toda la eternidad, ¿que decís? ¿os parece bien que vayamos esta noche a lo alto de la montaña?

Srta. Crysta
No hay comentarios:
Publicar un comentario