Mis sueños no están vacíos como mi conciencia parece estarlo.

Mis sueños no están vacíos como mi conciencia parece estarlo.
Tu fuiste el rayo que iluminó mi tormenta.

viernes, 26 de febrero de 2010

Ambos estaban solos. Los dos sabían que dependían del otro. Los dos eran demasiados orgullosos y sensibles.
Él por querer aparentar ser frío y distante, que no le importaba absolutamente nada ni nadie...
Ella por no querer dejarse pisar, por no parecer tan vulnerable frene a él...


Él triste hombre sentado tras su escritorio, estaba pensando en ella y decidió ir en su busca. Deseaba volverla a tener entre sus brazos.


Ella estaba esperando a que él llegara, a que le volviera abrazar... ahora ya no le importaba nada.

SE AMABAN INTENSAMENTE.

¿De qué servía negar lo evidente?
¿Para acabar sufriendo aun mas lejos el uno del otro?



-"Tengo que ir, ella me está llamando..."

-"Ven pronto... te estoy esperando..."


Ella sabía que si bailaba él la reconocería y lo hizo, se colocó en el lugar donde la Luna iluminaba y comenzó su danza.
-"Luna amiga mía, guíale hacía mí."


Él corrió, no sabía donde estaba pero al parecer sus piernas corrían en la dirección correcta porque vio como una pequeña bailarina bailaba a la Luz de la Luna.
-"Luna amiga mía, gracias por iluminar mi camino hacía ella."



Los dos se sintieron y atraídos por una mágica fuerza, se abrazaron como si llevaran una eternidad sin sentirse el uno al otro.
-Jamás, me oye... jamás la volveré a dejar sola, se lo juro por lo que más amo que es usted.
-Me lo está jurando, me lo está jurando...
-Sí, se lo estoy jurando. Le amo, le amo con locura.
-Yo también le amo... ¡¡le amo!!





Como siempre solo había alguien que mirara aquella bella escena...











Y pensar que algo como el amor me resultaba patético... gracias por esta lección.























Srta. Crysta

No hay comentarios:

Publicar un comentario