Él por querer aparentar ser frío y distante, que no le importaba absolutamente nada ni nadie...
Ella por no querer dejarse pisar, por no parecer tan vulnerable frene a él...
Él triste hombre sentado tras su escritorio, estaba pensando en ella y decidió ir en su busca. Deseaba volverla a tener entre sus brazos.
Ella estaba esperando a que él llegara, a que le volviera abrazar... ahora ya no le importaba nada.
SE AMABAN INTENSAMENTE.
¿De qué servía negar lo evidente?
¿Para acabar sufriendo aun mas lejos el uno del otro?
-"Tengo que ir, ella me está llamando..."
-"Ven pronto... te estoy esperando..."
Ella sabía que si bailaba él la reconocería y lo hizo, se colocó en el lugar donde la Luna iluminaba y comenzó su danza.
-"Luna amiga mía, guíale hacía mí."
Él corrió, no sabía donde estaba pero al parecer sus piernas corrían en la dirección correcta porque vio como una pequeña bailarina bailaba a la Luz de la Luna.
-"Luna amiga mía, gracias por iluminar mi camino hacía ella."
Los dos se sintieron y atraídos por una mágica fuerza, se abrazaron como si llevaran una eternidad sin sentirse el uno al otro.
-Jamás, me oye... jamás la volveré a dejar sola, se lo juro por lo que más amo que es usted.
-Me lo está jurando, me lo está jurando...
-Sí, se lo estoy jurando. Le amo, le amo con locura.
-Yo también le amo... ¡¡le amo!!
Como siempre solo había alguien que mirara aquella bella escena...

Y pensar que algo como el amor me resultaba patético... gracias por esta lección.
Srta. Crysta
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