La pequeña bailarina se levantó del suelo secándose las lágrimas. Alzó los ojos y vio una hermosa Luna Llena que brillaba intensamente iluminando los jardines y reflejandose en el lago.
-¿Tu también te sientes sola verdad?

Cuando se giro, se encontró de frente con dos orbes negros que no cesaban de mirarla. Por la mente de la pequeña bailarina se agolparon millones de imagenes de ellos mirándose discretamente, rozando sus manos prudentemente.... besándose cauta pero apasionadamente. Ella dio un paso atrás:
-No te acerques por favor... no te acerques...
-No voy hacerte daño... no voy a volver hacerte daño.
-No... no te creo. Lo juraste... ¡¡me lo juraste!! ¡¡juraste que me amarías siempre!!
-No es tan sencillo, si me dejaras que...
-¡No quiero escuchar excusas! ya no... puedo escucharte, no quiero no mirarte a los ojos...
-No digas eso... ahora eres tu quien hace daño.
-¡Siente un poco de lo que yo estoy sintiendo! cambiaste tan repentinamente... esa noche dijiste que nunca te habías sentido amado y yo te demostré lo mucho que te amaba ¡lo hice! y tu... tu...
-Lo siento...
-No lo haces... no...
-Sí lo hago... porque te amo...
Ella retrocedió mas, no quería que ese hombre volviera a tocarla. Él paro pero no apartaba la mirada. La pequeña bailarina no podía aguantar las lágrimas y antes de complacer a aquel mal hombre se marcho corriendo dejándolo solo, frente a la inmensa Luna Llena.
-Luna... ¿que he de hacer para que ella entienda que la amo?

Cada día intento demostrarte lo mucho que te amo y lo importante que eres para mi.
Sonrió cuando te veo llegar y el corazón me late con violencia, amenazando salir de mi pecho.
Te amo tanto, tanto... que no entiendo como a veces soy capaz de sacar lágrimas de tus ojos.
Y lo siento tanto... tanto.
Te Quiero dulce caballero que siempre estas hay para matar a cualquier dragón que se interponga entre nosotros.
Srta. Crysta
No hay comentarios:
Publicar un comentario