Mis sueños no están vacíos como mi conciencia parece estarlo.

Mis sueños no están vacíos como mi conciencia parece estarlo.
Tu fuiste el rayo que iluminó mi tormenta.

sábado, 20 de febrero de 2010

Era de noche, el sol ya se había escondido entre las altas montañas y el cielo estaba plagado de pequeñas estrellas que brillaban intensamente.
Ella estaba sentada en un banco de los jardines, con su mirada clavada en el cielo y su mente era ocupada por la cara de "él". La brisa era dulce pero helada. Zarandeaba sus cabellos enredandolos entre si. Nadie sabía lo que pasaba por su mente, solo un hombre que no dejaba de mirarla desde que la había visto girar la esquina de una de las clases.
Él podia leerle la mente, no queria hacerlo pero sabía que ella no le iba a explicar lo que le pasaba. Esa dulce muchacha era todo un misterio para él: tan seria, tan misteriosa, tan apatica... le recordaba tanto a él mismo.
Sus ojos no reflejaban ningún estado de ánimo, estaban vacios como si no tuviera alma.

¿Que te pasa? queria preguntarle pero sabia que no hallaria respuesta.

Quiso acercarse mas a ella, pero en ese momento vio como se levantaba de aquel banco y se acercaba a la orilla del lago.

Tiene que estar pasando frio, pensó el hombre al ver que tan solo vestia con un blanco vestido hasta los muslos y un pequeño chal negro.
El hombre se movio de lugar ya que desde dondé estaba no podía verle bien. La muchacha ahora estaba de puntillas en el lago...

Al parecer el agua esta fria

... y comenzó a bailar. Se movia con una agilidad y una elegancia maravillosa. Él hombre no podia apartar los ojos de ella, aquel baile parecia como si le hipnotizara.

Es tan... hermosa...

En la mente de la joven se agolpaban recuerdos de un pasado no tan lejano por mucho que ella deseara que lo fuera. Recuerdos de un hombre que le habia abierto el corazon que tan cerrado tenía, le habia abierto los ojos a una nueva vida, le habia enseñado que significaba la palabra amor y que no era sencillo decirla... pero gracias a él habia podido decirla, habia podido decirsela a él. Ahora solo era eso... recuerdos dolorosos.
La muchacha cayo al suelo para romper en un llanto que fue visto por el hombre.

¿Que debo hacer? ¿voy? pero ella no quiere verme... Dios mio, cuanto daño te he hecho...

Ella continuaba alli... mientras él por primera vez, noto como sus ojos se humedecian y como al poco sus mejillas se mojaban de sus propias lagrimas.

Yo te enseñe que era el amor... y tu me has enseñado que es el amar y que es el sentir dolor...












Don't cry for me please, don't cry for me....

























Srta. Crysta

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